Sin embargo, varios sectores nacionales se mostraron inconformes con la noticia, considerando que se trata de un error histórico. El nombre de Eldorado representa la construcción histórica de la realidad nacional y su cambio es visto como una negación de la misma y el ignorar el pasado indígena y tradicional de Colombia, representado en el aeropuerto más importante del país durante más de medio siglo.
Las objeciones presidenciales en cuanto al cambio de nombre, incluían los altos costos que el nuevo papeleo, cambio en cartas de navegación, actualización para los demás aeropuertos y aerolíneas del mundo, entre otras. Dichas acciones representarían, según el Presidente Álvaro Uribe, altos costos que deberá asumir el Estado.





