La importante labor del señalero o marshaller

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Señalero guiando a un Airbus A400M en su llegada a Bogotá.

Hoy queremos hablar de esta vital e importante labor en el mundo de la operación aérea, y que mejor que seguir de cerca el trabajo de los señaleros, quienes son los guías y caballitos de batalla de las rampas cuando los aviones están en tierra.

Dicha labor cumple con diversas funciones, quizás desconocidas, como vigilar el cumplimiento de los procedimientos en coordinación con otras dependencias, así como la resolución de las incidencias en tiempo real.

Estos loables trabajadores, no sólo tienen esa función sino que además participan en muchas otras como: la inspección en campo de vuelo, en los planes de emergencia, análisis de incidentes y accidentes, vigilan el cumplimiento de las normativas de seguridad en plataforma e incluso penalizan las negligencias que afecten a la seguridad de los aviones y a otros usuarios, además del guiado de las aeronaves por la plataforma.

Los “Marshallers”, como también se les conoce, son las personas que podemos ver por las plataformas guiando a un avión hacia su sitio de parqueo.

Estos trabajadores se exponen a las inclemencias del tiempo, ya que en invierno están expuestos a temperaturas gélidas además de luchar con las lluvias, nieve y heladas. También en verano se hace extremadamente duro en esos días en los que la temperatura alcanza los 40ºC en las plataformas de operación.

Cabe destacar que los señaleros en todo momento deben estar coordinados con el centro de operaciones o la torre de control. De esa colaboración depende el éxito de su trabajo, además de su experiencia y conocimiento de todos los rincones de la plataforma y las pistas.

Los mismos no tienen un trabajo rutinario, ya que cada avión que guían es diferente. No es lo mismo guiar un turbo-prop que un avión de largo radio: el primero ocupa una posición de parqueo con capacidad para aviones más grandes, mientras que el segundo deberá situarse en una posición donde las distancias de seguridad con las posiciones contiguas no son tan amplias y cualquier error podría provocar un incidente.

Si además el avión de largo radio aparca en posiciones con mangas (gates), y hay que conectarle la pasarela, la precisión debe ser absoluta, no existe margen de error posible. Es uno de los momentos más delicados de su trabajo. Es una profesión con mucha responsabilidad, de ellos depende en parte nuestra seguridad como pasajeros en tierra.

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