Terminal de Carga en Eldorado: Gobierno Vs. Ganador de Licitación

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Para evitar líos legales, Mintransporte y Aerocivil defienden diseño que ubica el terminal de carga cerca de la calle 26 (Avenida Eldorado), pero Opaín, ganadora de la licitación, se opone.

Opaín (que administrará durante 20 años el terminal aéreo de Bogotá) alega que si se deja allí el terminal de carga (en el costado suroccidental del aeropuerto) la carga no solo congestionaría innecesariamente con camiones la arteria vial, sino que sería un obstáculo para el crecimiento futuro del terminal de pasajeros.


La propuesta de Opaín, que ganó la licitación en agosto pasado, es ubicar la terminal de carga en el extremo occidental de Eldorado, de cara a las salidas hacia los municipios de Facatativá y Mosquera, de tal manera que se tenga un acceso más rápido a vías regionales.

El cambio planteado por el consorcio, aunque no ha sido presentado de manera oficial a la Aeronáutica Civil, ha tenido eco en varios sectores, incluso en algunas esferas del Gobierno, pero se teme que en caso de modificaciones podría haber demandas de quienes no salieron favorecidos en la adjudicación, aún más, si se tiene en cuenta que fue una de las licitaciones donde más roces se dieron entre los interesados. 

Las autoridades directamente relacionadas con el asunto -Ministerio de Transporte y Aeronáutica Civil- mantienen la posición de que no se cambie el diseño.

El director de la Aerocivil, Fernando Sanclemente, señaló que no es posible hacer esta modificación, pues implicaría cambiar las reglas de juego de la licitación. Y el Ministro de Transporte anotó que por ahora la carga se quedará donde está. 


Jaramillo Correa dijo que lo de la carga es una alternativa que debería ser contemplada por el Gobierno en el mediano y largo plazo. Pues, según él, una vez empiecen a operar los tratados de libre comercio, el incremento de las mercancías puede poner en aprietos el liderazgo de Bogotá en el manejo de la carga. 

Mientras tanto, Sanclemente admite que si bien esta iniciativa tiene sentido, no se puede modificar el diseño en este punto. 

En criterio de expertos, el movimiento de la zona de carga a la parte occidental del aeropuerto es el camino ideal para sacar el tráfico pesado de la calle 26, pero consideran que, si ahora no es posible, se puede realizar más adelante. 

Más allá de los asuntos legales, una de las dificultades para construir el terminal de carga en el occidente es que se tendrían que construir vías que no son responsabilidad de la Aeronáutica, Bogotá o la Nación, sino de la gobernación de Cundinamarca.

El jueves pidieron una solución 

Lo cierto es que hacer el nuevo aeropuerto con los cambios propuestos implicaría un costo mayor a los 650 millones de dólares estimados en el diseño original y las condiciones en dinero establecidas no se pueden cambiar. 

¿Qué se puede hacer? ¿Extender el plazo de la concesión más allá del 2027? ¿Utilizar la claúsula del pliego de condiciones de la licitación que abre un espacio para que se introduzcan modificaciones en algunos temas? ¿Llegar a un acuerdo con los otros que concursaron en la licitación? 

El jueves, la Cámara de Comercio de Bogotá le pidió al consorcio, al Ministerio y a la Aeronáutica encontrar las fórmulas jurídicas y técnicas necesarias para que haya un nuevo terminal de carga y pasajeros. 

Sea cual sea la decisión, en junio se sabrá cómo va a ser el nuevo aeropuerto Eldorado de Bogotá. Si se ejecuta la obra de acuerdo al proyecto licitado o si por el contrario se modifica, como lo propone Opaín. 

Este mes comienza cambio

Como ya se dijo, en el tema de demoler la terminal y construir una nueva, las dos partes están de acuerdo. El propio ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, señaló que tener un aeropuerto nuevo es lo mejor para la capital. 

El aspecto concreto del nuevo aeropuerto solo se conocerá a mediados de junio, cuando el concesionario entregue el diseño definitivo y la Aerocivil se tome 20 días hábiles para dar el visto bueno al nuevo proyecto o decida que se construya como se licitó. 

Entre otras, falta definir cuánto más costarán esos cambios y la forma como se pagará. Al respecto, las partes avanzan en muy buenos términos en la negociación y en un estudio jurídico. 

Por ahora, y de acuerdo con los cronogramas establecidos por el concesionario, en este mes que comienza se iniciará la ampliación del hall de recibo. 

Lo que se hará es que la vía más cercana a las puertas de ingreso del aeropuerto se convierta en parte de la sala del terminal. 

El proyecto sobre el cual se trabajó la licitación indicaba la construcción de un nuevo terminal internacional, la construcción de un nuevo terminal de carga, la construcción de un nuevo edificio para la parte administrativa de la Aeronáutica Civil y el reforzamiento sísmico del actual terminal. 

El concesionario considera que es fundamental destruir el actual terminal y construir uno nuevo en la zona donde hoy se encuentran los parqueaderos. 

Por ahora, lo que viene es que el concesionario defina sus diseños y haga el cierre financiero por 740.000 millones de pesos para iniciar la construcción de las obras mayores en el último trimestre de este año.

En el último trimestre comienzan las obras mayores

La obras mayores se iniciarán en el último trimestre de este año, una vez se decida si se construye o no un terminal de pasajeros nuevo.

De ser así, el nuevo terminal se construirá en el lugar donde hoy se encuentran los parqueaderos, es decir que el terminal se acercará hacia el centro para dar mayor espacio hacia la segunda pista.

Mientras se ejecutan las obras, durante unos cuatro o cinco años, el actual terminal seguirá operando, lo que evitará que se congestione la atención de los pasajeros.

Una vez esté concluido el nuevo terminal y esté en operación, se procederá a destruir el actual terminal para construir una parte adicional de los muelles de abordaje.

El diseño original que ahora quieren cambiar

A pesar de que el plan maestro del aeropuerto Eldorado de Bogotá fue elaborado por Aeropuertos de París, hoy el concesionario, en el que participa una filial de Aeropuertos de París, considera que es necesario trasladar de lugar la zona de carga ya que podría impedir la ampliación del terminal de incrementarse el tráfico de pasajeros y de carga antes de lo previsto. 

Frente a este tema expertos consultados señalan que Aeropuertos de París hizo lo que se le pidió dentro de los términos de referencia. 

En ese momento, el Gobierno consideraba que no sería necesario modificar las zonas de carga, mientras que ahora se está viendo que no será suficiente y que reacomodar la carga podrá beneficia la operación, ya que la carga llegará por detrás del aeropuerto, lo que le permitirá sacar el tráfico de camiones del corredor urbano. 

Es de anotar que Transmilenio llegará hasta el aeropuerto y que tendrá cuatro estaciones. Una en el terminal nacional, otra en el internacional, otra en la zona de carga, y una más en el Puente Aéreo. 

Los especialistas sostienen que el concesionario podría cambiar la zona de carga, y asumir los costos, ya que esto le permitiría mejorar la operación y sus ingresos. 

Sin embargo, otro grupo sostiene que no sería rentable y que en caso de hacerse esas obras el Estado debe hacer su aporte.

Otro dilema

Otro dilema que enfrenta la renovación del aeropuerto de Bogotá fue planteado por Opaín solo momentos después de haber ganado la adjudicación.

Luis Fernando Jaramillo, cabeza de Opaín, ya advertía que era preferible demoler la terminal actual y construir una nueva, en lugar de hacer inversiones cercanas a los 70 millones de dólares para hacer sismorresistente el actual edificio. 

Pero, de hecho, ese punto no es el complicado, pues en términos de plata al parecer no costaría mucho más de lo previsto.

Fuente: ElTiempo.com – Editado por Aviacol.net

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