Sobreviviendo en el mar
... Llevo casi seis horas nadando. No siento el cansancio ni el dolor. La necesidad de seguir me hace ignorar las incomodidades. A pesar de ello, las percibo: el agua salada del mar en los labios, el fuerte sol, el peso del overol de vuelo mojado. Desde atrás reconozco el particular “chop chop” que producen…
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