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WA500: el Ultraliviano multipropósito fabricado en Colombia

Conociendo y volando el Sonaca 200 en Namur, Bélgica
El Congreso del Aire y del Espacio de la FAC por sus 100 años

Cuando se habla de aviones ultralivianos, lo primero que se viene a la mente es aquel concepto de un aparato en extremo simple, hecho de tela y tubo por un aficionado y de cuyas prestaciones no se podría esperar algo más que lo mínimo para realizar vuelos recreativos.

Pues bien, en los últimos años, el concepto de ultraliviano ha evolucionado de tal manera que tanto la Administración Federal de Aviación – FAA, como la Agencia Europea de Seguridad de Aviación – EASA, se vieron en la necesidad de hacer efectivas entre 2003 y 2004 requerimientos de diseño específicos para esta categoría de Aeronaves.

Con relación a Colombia, la Aeronáutica Civil ha establecido que mientras se adopta un código de aeronavegabilidad propio de aeronaves ligeras, para efectos de certificación, los fabricantes colombianos que se acojan al estándar de aeronavegabilidad europeo EASA Certification Specifications For Very Light Aeroplanes CS-VLA podrán obtener un certificado de aeronavegabilidad especial respecto a dicho diseño.

Dentro de toda esta normativa, se califica como aeronave VLA aquellos aparatos con las siguientes características:

Son precisamente estas características, aquellas que definen los tipos de aeronaves producidas en las últimas décadas por parte de algunas empresas asentadas en el Valle del Cauca; una de estas, que vale la pena destacar es WACSA S.A.S. Una compañía derivada de Aeroandina S.A, que cuenta con más de 35 años de experiencia en el diseño, fabricación y comercialización de aeronaves y que en los últimos meses ha culminado con éxito uno de los primeros procesos de certificación ante la Aerocivil de una aeronave 100% colombiana categoría VLA.

Proceso de Diseño y producción colombiana del WA500

El rigor ingenieril que ha implicado el proceso de certificación bajo norma CS-VLA es comparable a la norma FAR 23; siendo esta última, la normativa que han debido cumplir aeronaves internacionalmente reconocidas como el Cessna T-41 Mescalero e incluso bi-motores como el ejecutivo Piper PA-34 Seneca.

WACSA S.A.S presenta el WA500 como una aeronave liviana multipropósito equipada con motor y hélices certificados, y que puede ser configurada y empleada para gran variedad de trabajos como vigilancia, instrucción primaria o aspersión aérea de cultivos.

Aeronave WA500. Convencional – Doble Comando

Fumigador –Silla/Tanque

Es justamente la aplicación como aeronave agrícola la que presenta mayor potencial de impulso a la industria aeronáutica colombiana y donde se ha tenido más avances no solo en materia de tecnología sino también de regulación.

Experiencias en campo durante más de 15 años y estudios llevados a cabo por La Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia, en el Valle del Cauca, demuestran la efectividad en el uso de aviones livianos en la aplicación de madurantes en los cultivos de caña de azúcar.

Es tan reconocida la efectividad en el uso de estos aparatos para la aspersión aérea, que el Artículo 190 de la ley 1450 del 16 de junio de 2011, mediante la cual se aprobaba el plan nacional de desarrollo (PND), disponía que “A fin de favorecer el desarrollo agrícola y la incorporación de nuevas tecnologías con mejores condiciones técnicas, económicas y ambientales, la aeronáutica civil reglamentará las condiciones y requisitos técnicos para la operación de vehículos aéreos livianos en actividades agrícolas y pecuarias.”

Efectivamente, la Aeronáutica Civil implementa en el 2012, dentro de sus reglamentos aeronáuticos, las partes 26 y 137 regulando las actividades comerciales de aviación ligera.

La versión agrícola de la aeronave, el WA500-AG, se acoge y da cumplimiento a todo este marco normativo, haciendo uso de la creatividad e ingeniería colombiana.

Aeronave WA500-AG en pista de tierra

Aeronave WA500-AG en pista de césped

El proceso de certificación bajo una norma de diseño aeronáutica, es un trabajo que consiste en el desarrollo de reportes de ingeniería, cálculos y validación de los mismos por medio de pruebas estructurales, pruebas de tierra y en vuelo. Todo, debidamente auditado y atestiguado por representantes de la autoridad aeronáutica; en este caso, Aerocivil.

Entre las ventajas que muestra esta tecnología de desarrollo colombiano, con respecto a los aviones convencionales tradicionalmente importados, se destacan costos de adquisición hasta 3 veces menores.

Prueba de vuelo del WA500-AG para demostración de estabilidad sin controles.

Mejor aprovechamiento de los insumos agroquímicos, ya que los ultralivianos pueden volar a muy baja velocidad durante la aplicación (entre 55 y 65 millas por hora) en comparación con las aeronaves convencionales que deben hacerlo entre 120 y 130 millas por hora. El vuelo a baja velocidad y el bajo peso del avión disminuyen la turbulencia causada por la aeronave y permiten que la estela de aspersión no se altere, que no haya efecto de vórtice minimizando así la dañina deriva.

La aspersión con las aeronaves livianas se hace a baja presión y a baja altura (2-3 m sobre el follaje) y asperjando entre 15 y 30 gotas/cm2, gotas que se precipitan rápidamente hacia el objetivo, disminuyendo el tiempo de oportunidad para que se evaporen y su deriva afecte otros cultivos.

El diseño de cabina del WA500-AG permite una visibilidad excepcional para aspersión aérea

El combustible utilizado por las aeronaves livianas, (gasolina extra para automóviles) tiene mucho menor impacto ambiental en materia de emisiones atmosféricas y sobre la salud humana que el combustible aeronáutico de alto octanaje, utilizado por las aeronaves convencionales de motor de pistón, cuyos altos contenidos de plomo tienen efecto acumulativo en la salud de los pilotos.

Estas aeronaves tienen mayor maniobrabilidad en cultivos pequeños, debido a su baja velocidad de desplazamiento, lo cual las hace más apropiadas para la aspersión de pequeñas áreas y de lotes irregulares.

Mantenimiento menos exigente y más económico

Además del empleo para aplicación de agroquímicos en los cultivos tradicionales, la experiencia en el uso de ultralivianos es perfectamente extrapolable a otros campos, siendo uno con particular potencial, la aspersión aérea responsable de cultivos ilícitos.

Históricamente, la erradicación de cultivos ilícitos por métodos de aspersión aérea se llevaba a cabo empleando aeronaves convencionales, las cuales, debido a las altas velocidades, provocaba que el agroquímico empleado se quedara suspendido gran parte en el aire, expuesto a la deriva del viento que lo arrastraba hacia otros cultivos, o fuentes de agua, con las consiguientes secuelas ambientales.

Si bien, en los últimos meses se ha llevado a cabo pruebas piloto de erradicación por medio de drones, el empleo de esta tecnología para esta actividad en particular todavía se considera emergente y, teniendo en cuenta el tiempo invertido en giros, cambio de baterías, aprovisionamiento de la mezcla y sobretodo, la gran cantidad de terreno que debería ser intervenido (entre 220.000 y 230.000 hectáreas, según Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas de la Casa Blanca), los drones no representarían una solución óptima. Una tabla comparativa ilustra mejor este concepto:

La tecnología de aviación ligera, se presenta como otra alternativa económicamente viable y amigable con el medio ambiente en la lucha contra actividades de cultivo ilícitos.

Por todo lo anterior y en base a la evidencia tangible producida en el país, se decanta que el uso de aviones ultralivianos debe ser reconocido como un avance tecnológico importante en la aviación agrícola, que no solo beneficia la producción limpia de los cultivos tradicionales sino que además reduce los riesgos ambientales del manejo de productos que requieren aspersión aérea en los cultivos ilícitos; por lo tanto, los esfuerzos de las autoridades competentes en materia de aviación de estado, deberían centrarse en apoyar este tipo de iniciativas que no solo representan una herramienta eficaz para combatir las actividades de narcotráfico, sino que además sirven como impulso a una industria aeronáutica nacional, que con la experiencia recolectada en décadas y los recursos adecuados, podría aspirar a proyectos de aeronaves más ambiciosas.

Resumen Ficha Técnica de la aeronave colombiana WA500-AG:

 

 

Conociendo y volando el Sonaca 200 en Namur, Bélgica
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